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Mostrando entradas de septiembre, 2010
No olvides nunca que el primer beso no se da con la boca, sino con los ojos. Brenhardt.

Crossroads

Estaba dibujando un momento de ayer noche. La verdad es que no sé por qué la vida te da tantas vueltas para dejarte mareada. Tengo el miedo a flor de piel de dejarme otra vez el corazón tirado en un callejón , y lucho contra un amor que cada vez se aleja más. Y ayer era una noche cualquiera más, de sábado fiestero bajo la luz de unas farolas en un rincón de la ciudad. La nuestra era una noche de cine, pizzas y risas. Complicidad, supongo. Creo que deseo también. Yo liada entre sentimientos que me rompen por dentro y el gusto de unos labios que probé fugazmente una vez. De la película el sonido, lo que veía eran tus ojos. Llegaron los malditos 54  minutos que hay que esperar después de haber visto la mitad de la película, y tampoco había mucho que hacer, y sinceramente, estábamos esperando una pausa para poder hablar de todo esto. Pero creo que no hubo tiempo. Simplemente pasó, y esperaba que fuera simplemente un beso, pero no fue así. Fue tierno. Lo sentí, dentro, oía tu corazón l...

Un vaso de alcohol

La estupidez humana no tiene límites. Ya lo dijo Einstein una vez. Pero la mía creo que va más allá. Hasta arriba de penas por una vida que no te sonríe, una noche de alcohol no te puede hacer caer más bajo. Bueno, está demostrado que sí puede. Estar en estas situaciones en las que dentro no sientes nada, y fuera aparentas sentirlo todo, te lleva a hacer locuras fuera de lo común. Un vaso de lo que sea se convierte en tu mejor amigo, la noche en tu perdición. Y yo creía que había tocado fondo. Me acuerdo que miraba el fondo de un vaso que ya había quedado vacío. El fondo del tercero. ¿O era el cuarto? Da igual. Me levanté a dar una vuelta, intentando mantener el equilibrio como si andara por la cuerda floja. Llegué donde estaban Marta y un par más, a contar penas y a reír desgracias. Y lo ví, hablando con una que no conocía, riendo de cosas que no alcanzaba a oir. No sé si por el alcohol, el tiempo o el odio, me armé de un valor traicionero y me encaré ante el cristal del pasado, pid...
A veces siento que me sobra el aire y que tampoco necesito estar consciente. Creía que con soñar sobraría... Se me hace eterno contar las noches que alzo la mirada al cielo y sólo te recuerdo a ti. Se me hace eterno un tiempo sin hablarte que en realidad no ha existido, porque las palabras salían de tu boca. Pero esque la eternidad se hace pequeña si echas la vista atrás. Fue ayer cuando no sabía por qué. Fue ayer cuando estaba aprendiendo contigo. Y fue ayer cuando empecé a echarte de menos, porque ayer todo se acabó. Todo qué? todo nada, no hubo nada. "Salió del saco en silencio. Mientras se vestía le latía el corazón tan fuerte que temía despertar a sus compañeros y que se enterasen de que se estaba yendo. Al principio sólo era por relajarse, por ver las noches de campamentos que tanto le gustaban. Estrelladas. Ahora tiraba de ella una cita que no acordaron, pero era algo así. Tenía que estar, porque él siempre aparecía cuando estaba sola. Aquella noche hizo lo mismo de s...

Confesiones de un autobús.

"Cogió una foto entre un abrazo desesperado, bañada por lágrimas que no sabían a qué llorar. Tanto tiempo empleado, en tan poco destrozado. No podía evitar recordar los mejores momentos, ahogarse en deseos de recuperar un pasado que quedaba atrás. Moría por meterse en conversaciones que le dieran esperanzas, de creer que el dolor y las mentiras se pueden borrar de un plumazo. Una parada del bus más tarde desempañó el cristal para ver mejor la calle. El dueño de sus llantos, indiferente, esperando el bus que lo llevara a casa. Su latido se multiplicó, su respiración se paró y dejó de desearlo todo para no saber qué hacer. Mil recuerdos, mil besos, mil momentos y mil palabras. Todas reducidas a un cruce de miradas que pasa de largo, se sienta detrás y cambia de mundo, se aleja del suyo y hunde la tierra a sus pies. Como mil esperanzas, mil caminos y el más difícil de volver atrás. Como mil besos, mil golpes, huellas más recientes del dolor que del amor. Y viendo alejarse aquel a...