"Cogió una foto entre un abrazo desesperado, bañada por lágrimas que no sabían a qué llorar. Tanto tiempo empleado, en tan poco destrozado. No podía evitar recordar los mejores momentos, ahogarse en deseos de recuperar un pasado que quedaba atrás. Moría por meterse en conversaciones que le dieran esperanzas, de creer que el dolor y las mentiras se pueden borrar de un plumazo. Una parada del bus más tarde desempañó el cristal para ver mejor la calle. El dueño de sus llantos, indiferente, esperando el bus que lo llevara a casa. Su latido se multiplicó, su respiración se paró y dejó de desearlo todo para no saber qué hacer. Mil recuerdos, mil besos, mil momentos y mil palabras. Todas reducidas a un cruce de miradas que pasa de largo, se sienta detrás y cambia de mundo, se aleja del suyo y hunde la tierra a sus pies. Como mil esperanzas, mil caminos y el más difícil de volver atrás. Como mil besos, mil golpes, huellas más recientes del dolor que del amor. Y viendo alejarse aquel a...