Estoy a salvo, se supone: la evasión que me ofrece el cine me protege de mi conciencia, el calor de los radiadores del frío que me sale de dentro, este mundo del miedo... De las víctimas. El no pensar, de mi locura. Un libro. Un desencadenante. Una canción, un aviso. Y yo vuelvo a encontrarme con lo que soy y lo que somos cuando se apagan las luces, cuando no ilumina ni mi rincón. Y es que tengo víctimas. Soy una más que subió al tren Y me da miedo. Me da mucho miedo. Aunque intente bajar
- Si no te importa dónde estás, no estás perdido -