Hoy he soñado que no me tenía que ir. Que era la dueña de un castillo enorme y tenía un dragón. ¡Y que era una monada! Le arrancaba la cabeza a la inútil que está contigo en las fotos, te cogía con las patas y éramos felices y comíamos perdices... Qué bien me despierto algunas mañanas.
- Si no te importa dónde estás, no estás perdido -