Pues eso. Que si a ti se te pasan las ganas de escucharte en cuestión de horas, imagina la pereza máxima que le da a los demás el oírte quejarte por millonésima vez. Asúmelo. A nadie le importan de verdad tus mierdas.
- Si no te importa dónde estás, no estás perdido -