Creo que te haré sonreír otra vez, otra más para darte las gracias por dejarme despertar. Por robarme los cigarrillos y dejarme el de liar. Tenía miedo de tantas cosas, miedo de un futuro que no sabía si iba a llegar. Pero a veces el destino nos habla de muchas maneras, se nos presentan las cosas con mil advertencias que a la primera no podemos comprender. Pero cuando echamos la vista atrás nos invade como un fogonazo de luz, una escena que ya habíamos visto antes pintada de otro color. La voz de alguien conocido repitiéndote una y otra vez... no fuerces el camino, déjalo simplemente ser. Y ahí estabas tú. Le repetí mil veces aquellas noches, un par de gritos y unos cuantos susurros, a la luna que me guarda siempre, mi súplica cotidiana, un par de segundos, tal vez si sonreía por una vez, muchos instantes de felicidad. Y no sabía que me había llegado, que me iba a llegar. Que la felicidad está en el momento, en la risa arrancada, en respirar a un mismo compás. En el ahora. ...