La esperanza es lo último que se pierde, pero no te pones a pensar en ella cuando tienes otras preocupaciones en la cabeza. No te paras a pensar en recuperarla cuando las cosas en las que pensar vienen a centenares, y las conclusiones se sacan como en los juicios exprés. - ¿Has perdido las facturas del último mes? Llama a tu madre. Siguiente: ¿No te fias de él? - No. - ¿Tienes razones por las que fiarte? - No del todo... - Pues listo. No lo hagas. Sigue esperando lo peor. Siguiente...
- Si no te importa dónde estás, no estás perdido -