Algunos nacemos soñando, la mayoría nacen llorando. Y a los que sueñan en su primer segundo de vida, una bofetada les hace gritar por primera vez. El mundo no quiere bohemios, deja el amor, la libertad y la belleza para las palomitas y la gran pantalla... Por eso los románticos solemos fumar, ser pesimistas, darnos a la bebida y esperar sin esperanza. Pero ahí está nuestra fuerza: nos han repetido que no hay salida y nosotros dibujamos puertas. Nos han intentado convencer de que no existe la magia y nosotros escribimos mundos donde todo funciona con ella. Nosotros tenemos una meta que justo por ser tan inalcanzable como el horizonte, siempre nos hará caminar hacia ella. Seguir adelante, seguir creciendo. Hasta el día en que dejemos de soñar. Y nuestra cabeza nació para vivir haciéndolo. Yo soy una bohemia y romántica empedernida, amante del tequila y las tragedias; que lleva por bandera el amor y la libertad, que imagina pe...