Hago un esfuerzo inhumano por intentar conseguirlo, pero mis ojos se cierran tarde o temprano, y mi cabeza deja de funcionar al cabo de un tiempo. Tal vez no sea lo que me espera, tal vez tenga que esperar a la luna e irme con ella a donde pueda. Como pueda... Porque ahora mismo estoy entre dejarme llevar o huir como siempre. No entiendo por qué me quema el pecho, a qué viene que mi corazón se desboque cada vez que oye tu nombre, o que me recorra un escalofrío si cierro los ojos, si te imagino conmigo... Es la primera vez que no entiendo sentirme así. Es también la primera que tengo la sensación de que no era lo que siempre soñé, el futuro que me espera. Ojalá... simplemente pudiera mirarte. Tú no lo sabrías, pero yo sería el susurro que oyeras en medio de la noche, una cuna para tu oído derecho, una imaginación para el izquierdo. Sonreír, esperar a que murmurases en sueños y desaparecer cuando te despertaras desconcertado. Tú no tendrías ni idea, pero te seguiría para ver cómo...