Busca donde pensaste que jamás encontrarías. Mira por encima de todo lo que creías, porque nada tiene sentido. Entiende mil cosas porque no comprenderás nada, sólo hay en ti una respuesta que te llene el fondo del alma. Porque somos uno inmenso, que nada tiene que perder y todo que ganar, uno sin fronteras, sin límites ni barreras. Somos cada uno único, y un todo dentro de tantos. No uno cualquiera, sino el centro de nuestras vidas. Porque cuando abras los ojos los demás veran en ti lo que quieres mostrar, y lo que no, aún más. Todo está mezclado, todo está en nosotros. Para qué creer en lo bueno y en lo malo, si de los dos gozamos. Y un equilibrio es lo único que se busca, porque seríamos capaces de caer desde lo más alto agarrados al mismísimo cielo hasta lo más bajo, sucumbiendo a las llamas de un gran infierno. Lo somos todo, porque brillaremos sólo donde haya oscuridad. No somos nada, en un primer aliento nacimos, en un último suspiro precereremos.