¿Y si levantas la mirada? ¿Y si de repente sonríes? Esa luz que un día brilló, un abrazo que corre detrás de ti, y no eres lo suficientemente rápida para huir de él. No busques, tal vez no encuentres. Si el mundo no parara de girar, sé que seríamos el centro quieto de todo el caos, sé que pronto acabaría, sé que, exhausta, me dejaría arrastrar por un vórtice que va a toda velocidad, y que las fuerzas fallarían. Si todo subiera alto, tocara el cielo, sé que volaría hasta allí. Sé que la gravedad entraría en juego y acabaría cayendo hasta donde estuvieras tú. Sé todas esas cosas. Pero también sé que los dados se pueden trucar, que tú y yo jugaremos sucio, huiremos de líneas que ya escribieron, nos saltaremos las reglas y acabaremos subiendo al pico más alto para saltar desde ese precipicio que ya vimos una vez. La dirección que se dicta: emocionarte, dudar, reír, vivir, asustarse y llorar. Un final. Nuestra dirección: cualquiera.
- Si no te importa dónde estás, no estás perdido -