Se cerró la puerta y respiré hondo. - Vale. ¿Qué peli quieres esta vez? - Me da igual... Genial, silencio incómodo, una excusa más para preguntarme qué hacías allí. Una leve sonrisa y todas mis reflexiones perdiendo pie y deshaciéndose en mi cabeza, como sueños que al despertar ni recuerdas. Me senté, más pendiente de tu roce que de la pantalla del ordenador. Mucho más pendiente de buscar acercar la pierna para sentirte cerca que de lo patética que parecía haciendo que te pegaras cada vez más a la pared. Un beso. Sólo un beso... y soñé que todo iría bien. Me acurruqué en tu respiración, me encogí en tu mirada, me abandoné a tu olor. Dejé de pensar, dejé de darle vueltas a todo lo demás... me dejó de doler la vida. Me dejó de doler. Y tras un nuevo amanecer me abandoné por completo a tu cuerpo, a tu miedo, a mis dudas y a tu dolor. ¿A una causa perdida? Yo diría mejor a una ilusión a la que jamás le dieron alas. Es tu risa, son tus tonterías... son mis locuras las que te hacían s...