Es raro, pero no sé cómo empezar, un tópico hacerlo así. Solemos desconectar después de un mal trago, algunos prefieren beberse los malos ratos, otros preferimos tragarlos sin compañía. Es cierto, al final sólo podemos contar con nosotros mismos, y esperar que alguien te acompañe en el camino siempre no es una buena opción. Los que hacemos rutas sabemos bien que el bastón es una buena ayuda, pero que jamás puedes confiar y echar todo el peso sobre él, se gasta cada vez más, se debilita y puede llegar a romperse. Confiar. Vaya palabra más grande. ¿Confiar en quién? Y... ¿Por qué? ¿Garantías? Nunca las hay. Puedes apostar y perder, o hacerlo y ganar. Pero te juegas la confianza a un número, no hay táctica, no juegas tus cartas porque no planeas ante posibilidades seguras, lo haces ante suposiciones subjetivas... Al fin y alcabo, por mucho imaginar no dejas al azar de lado. ...