Quédate cuando te pida que te largues, bésame cuando te aparte la cara, búscame si te ruego que me dejes sola. Si no te miro es porque me giro a verte cuando no te das cuenta, y si grito al hablarte te chillo todo lo fuerte que puedo un ojalá... Que sí que es cierto, que las mujeres jamás diremos las cosas a la primera, y nunca nos dejaremos de rodeos, ni de dar mil vueltas. Hasta marearnos a nosotras mismas. Porque hoy he dejado la propina de siempre por el café de todos los días, me han dicho lo loca que estoy, he sonreído como de costumbre. Pero ya lo dije el otro día, lo repito hoy. De tantos rodeos ya no sé ni dónde estoy. ¿Quién dijo que la vida es un camino a seguir? Que yo sepa ni hay flechas ni indicaciones, nos perdemos todos los días y nos encontramos por la noche. Hacer que rimen cuatro palabras es más fácil que luchar cada mañana, más fácil que bajar a la realidad, más fácil aún que intentar no mirar al chaval que se ha sentado delante mío en la biblioteca. Ahora mismo...