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Mostrando entradas de julio, 2012

Disney

Odio Disney. Disney y sus asquerosas historias, con sus preciosos finales, con sus "vivir felices y comer perdices". Prefiero no soñar, chico, llámame pesimista.

Simple things

-Venga, inténtalo otra vez. Rikki cogió otra piedra y se la estampó en la cara. -¡No me sale! ¡Punto! No sé silbar, y tampoco sé hacer la ranita en el puto agua del puto estanque con esta puñetera piedra. ¿Te vale? -Eres idiota. Mat la levantó en el aire y la puso boca abajo. -¿Vas a intentarlo ahora? ¿eh? -¡¡Bájame de aquí, asqueroso... rena... aaaaaaah!! Me mareo... -¿Lo vas a intentar? -¡Que sí! ¡¡Sí!! La bajó y la dejó en el suelo. Rikki puso morritos, cogió la primera piedra que tenía a mano y la tiró con rabia. Y rebotó. Tres veces antes de hundirse en el agua. Se quedó quieta, con los pies descalzos, y de golpe, empezó a dar saltos. -¡Sí señor! ¡Oh, sí! ¡Soy la puta ama! ¡¡LA PUTA AMA!! Dándole la espalda a Mat, se puso a bailar moviendo los brazos en el aire. Él se reía, mietras la miraba hacer el idiota. -Son esos momentos en los que lo tienes claro. Si Rikki se hubiera girado, habría visto una mirada perdida, embobada, algo irónica y confiada. Si...

Gifts from past

"¡Mi alocada y querida yo de 18 pequeños añitos! Hoy será un día grande. Para ti, al menos. En realidad será un día más. Mi regalo va a ser esperanza, y es que a ti te hace falta mucha. Hemos pasado por mucho juntas, tanto como nacer y crecer, cosa que aún no hemos terminado de hacer. Nos hemos metido en los líos más gordos, desde colarnos en vidas ajenas hasta salir corriendo mientras nos persigue un pollo. Ha sido divertido. Otras veces, tienes razón, no lo fue tanto... no lo fue cuando te vi desmoronarte y caer, cuando ni siquiera yo, que siempre ha estado ahí, podía hablarte. Ni siquiera a mí me escuchabas. Estabas tan sola que no te tenías ni a ti misma. Pero oye, siempre acabo apareciendo por ahí, ¿por qué será? Lo que quiero decir... No importa qué pase. No importa ni cuándo ni cómo, ni lo que se nos ponga de frente. Lo que importa somos nosotras: eres tú. Tu pasado, tu presente y tu futuro somos una, pero tú te llevas la palma. Aprendes de las de antes, guardas lo mejor...

HHB!

Ahora me voy a comprar una vela para soplarla esta noche clavada en las ruffles jamón. No sé de dónde voy a sacarme el tequila. ¡No! ¡Mejor! La clavaré en un chicle pegado a las ruffles jamón. Y después me pondré una peli de serie B y me comeré las patatas. En el sofá. Sola. A tomar por culo de casa. Definitivamente, va a ser el mejor 18 cumpleaños de la historia. Happy Happy Birthday, baby!

Falling

Situaciones extremas te hacen caer bajo. Al menos, me darán un premio a la mejor obra social. Tal vez no me lo pase tan mal...

The point

Me acabo de dar cuenta. Como si me hubiera chocado a doscientos por hora contra un bloque de hormigón. Las vidas no se cruzan, se rozan. Tumbada en el sofá de casa de mi prima en Barcelona, los tres hacemos cosas muy diferentes, con la misma música de fondo. Ella, informes, su novio, cotillea currículums, yo, simplemente leo. Y cada uno podríamos contar una historia, hemos coincidido aquí y ahora por razones completamente ajenas, tan distintas como un vaso y un trozo de pizza. Yo he cogido el móvil de golpe, porque el pulso se me ha acelerado. Tenía que escribirlo. Nos cruzamos con tantas personas... Y todas hemos reído y llorado alguna vez, pero lo que realmente nos ha importado son nuestras propias causas a nuestros propios efectos. Las de los demás pueden haber sido más o menos importantes según lo que esa persona significara para nosotros, pero reducido a lo absurdo, esa preocupación también era egoísta: no...

Animals

No duermo porque no quiero, no porque no pueda. Y es que de noche nadie te ve, nadie te escucha, no hay nadie. Supongo que es entonces cuando se puede dejar de ser orgulloso como un tigre, fuerte como un león. Es ahí cuando, entre las plumas de la almohada, echo a volar. Cierro los ojos y despego, paciente como un búho, desconfiada como un zorro. Es entonces cuando me doy cuenta de lo que habrá. Heridas, como las de todos. Cicatrices, como las de nadie.

That's what I'm disposed to do

Tú mírame a la cara cuando hables conmigo y podrás hacerte una ligera idea de cómo me tomo las cosas. Muy en serio no, para qué mentir. No es probable que me trague una sola palabra que salga de esa boquita que funciona como un filtro al revés. Pero mira, yo pongo cara de sorprendida, tú te haces el tonto, finjimos que a mí me importa y que tú me soportas. Porque quiero un trato: Tú me metes en las listas de fiesta y yo prometo buscarte a alguien que te entretenga. Es un trato justo, es difícil que no sea la fea la única que acepte sin estar ebria. O desesperada. Eso no viene al tema. Pero no sé yo si te merece la pena meter explicaciones en el contrato si me voy a poner a rodar por el suelo para que no se note mucho que estoy llorando de la risa. No está nunca de más, eso sí es verdad.

Light time

Dime tú por qué me atraganto con las sobras del pasado. Miro en los sitios por los que pasaste y, como si fueran estrellas a 2 meses luz, te veo pasear como un fantasma. Conmigo al lado. Sonreímos. Pero conforme pasa el tiempo, los reflejos van cambiando, se mueven al revés, y cuando la historia que cuentan vuelva a acabar, miraré sentada la muerte de esa estrella que, en realidad, llevará mucho muerta. Hace un rato que me quedé a oscuras. Pero aún veo tu luz.

Lost moments

"Me encantas pero..." Las caricias y el sudor se quedaron en un intento desesperado por quitársela de la cabeza. Se vistió y fue al salón, mientras lo miraba sonriente. Él no sonreía. Y ella entendió que no habría nada más. Él, que su corazón ya tenía dueña.

top left

Me han faltado los bombones y esos lagrimones. Ha sido un patético intento de llorar. Pero, ¿sabéis qué? tengo una terapeuta genial que ha hecho que cada vez que miro arriba a la izquieda me parta el culo como si no hubiera un mañana. Aunque duela horrores y parezca que vomito mis propios pulmones sigo riéndome o me aguanto la risa por pena propia. Porque a una parte de mí le da igual. No, miento. Una parte de mí se ha quedado tan hasta los cojones que decide reírse cínicamente y no creerse nada. Y otra quiere llorar. Y no puede. Porque... porque la otra parte sabe que no vale la pena. Porque la vida es así. Y soy feliz a ratos, otros no. Como todos. Y de repente, la otra parte salta y grita, patalea, porque quiere ser la prota de su "happy ending" de una mierda de 17 años, casi 18, que se cree que se merece lo que se gana al esperar con paciencia. O a veces ni se gana. Trago saliva. Me duele la garganta. No he llorado, no desde hace mucho. Sonrío, la verdad. La vid...

While the angels sleep

Rikky llegó a casa y tiró la mochila en la entrada, lanzó las botas por el pasillo, se quitó la chaqueta dejándola caer junto al perchero y al llegar a su cuarto cerró la puerta de un portazo. Se tumbó en la cama y cerró los ojos para respirar hondo. Tras un suspiro que pareció durar horas, los abrió y levantó la mirada para clavarla en el farolillo que colgaba del techo junto a la mosquitera translúcida que caía como una cascada hasta desparramarse en el suelo, creando pequeñas lagunas de tela. Y volvió a cerrar los ojos, fuerte, mientras se encogía sobre sí misma. Una fina lágrima resbaló por su mejilla, dejando un rastro de cristal que se rompió contra la almohada. Le ardía la garganta y no sabía qué pensar. Todo le salía mal. Tendría que haber dejado de mirarle las mil caras a las situaciones, de darle tantas vueltas a las cosas, de empezar partidas que no iba a acabar. ¿Qué era eso de apostar por el caballo que no iba a ganar? Le avisaron que jugársela en el amor era cosa de...