Ella era un cúmulo de inseguridades y fuerza sin aprovechar. Miraba admirada la chispa de los demás, deseante siempre de un paso firme que no sacaba. Y es que era de esas que viven entre las estrellas, cegada por su propia luz que la dejaba a oscuras. Creía que allá abajo todo era bello y brillante, mientras que a su alrededor todo parecía no tener color. Soñaba con golpear duro, soñaba con reír a carcajadas, soñaba con no caer. Pero siempre que lo hacía no llegaba a aterrizar, no sabía qué era la realidad. Y puestos a construir mundos, decidía inconscientemente crearlo lleno de ilusiones que se negaba a creer posibles. Y mientras ella sentía que se hundía sin si quiera meterse en el agua, el mundo que envidiaba la miraba levantando la cabeza y viendo a aquella estrella brillar, admirando su belleza y sonriendo, sin imaginarse si quiera que ella misma jamás vería su luz porque estaba en medio de toda ...
- Si no te importa dónde estás, no estás perdido -