Ir al contenido principal

Love

Cuando encerré tu recuerdo detrás de la puerta, no pensé que tu presente se empeñaría en dejarla abierta. Y es que cuando no me doy cuenta se cuela por el resquicio el sabor de tu beso de ojos cerrados y olor a momentos, y lo único que se me ocurre decir, como una boba, es amor.
No hay más definición que la parálisis momentánea al sentir tu abrazo para esa palabra.
No hay otra explicación que la ausencia para querer olvidarme de qué es amar.
Y tú te aprovechas de la esperanza de la que espera al tiempo para que le ayude a avanzar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

and finally...

Hoy has entrado por mi puerta una vez más. Me has besado, hemos comido juntos y con música de fondo nos hemos enroscado el uno en el otro. Era ya una tradición de tres años. Pero en los besos yo abría los ojos, en la comida no hemos hablado, y con tu último abrazo yo no he podido soportarlo más. Una farsa. Seguíamos colgados de algo que no iba a ninguna parte. Y he dicho basta. Como franqueza del que ya no tiene nada más que perder me confiesas que lo suponías, que si te negabas a tenerlo todo conmigo era porque sabías también que lo hacía para salvar algo que yo echaría a perder. Lo quería todo contigo, pero para qué cuando ya no hay nada que compartir. Hoy has salido por mi puerta una vez más. No me has besado, en silencio me has dicho que no comeremos jamás juntos, y sin música de fondo que me hiciera llorar más te has alejado de mí dando un portazo. Ahora no veo, agradezco saber mecanografía y rezo por que no se me vaya el dedo y escriba las letras que no son. He vuelto a pe...

Again

Dame una sola razón para no caer en el mismo error de siempre....

Hallucination

Ayer mi propio reflejo me habló desde el otro lado del espejo, y estaba sonriendo. Me dijo que en su realidad había también un ramo de rosas en la mesa, pero que no había nadie que las marchitara. También me contó que salía los fines de semana a recorrer las calles cámara en mano, sin que importara nada más, que se había olvidado de las preocupaciones. De su boca se leyeron tres palabras: él no está. Y no tenía ojeras, no parecía estar al borde de un ataque de pánico... He oído suficiente, he suplicado que hagan lo correcto para no seguir sufriendo... Pero en esta verdad yo pienso demasiado, y aceptar que jueguen conmigo es algo que tendría que saber hacer. Y dejo que lo haga, pero sin entenderlo y sabiendo que me está envenenando cada vez más, ya ha llegado el síntoma de las alucinaciones. Y la primera me ha sonreído diciéndome que él no estaba. Que no tenía que de...